La Masacre de los Próceres (02 de Agosto de 1810)
Realizado por: Tomalá Ricardo Lourdes
C.I: 0928216647
Agosto, un mes muy desagradable en el año 1810
02 de Agosto de 1810 o mejor conocido como "La Masacre de los Próceres", el historiador Pedro Reino nos dice que tal vez está fecha sea mas importante que el 10 de Agosto de 1809, fecha de la rebelión de las clases dominantes, pero no por eso la dejaremos a un lado pues desde aquí comienza el motivo de esta masacre.
El Conde Ruiz de Castilla prometió a los patriotas dejarlos en sus actuales cargos y recuperar el suyo sin resentimientos, dijo que todo quedaría tal y como se encontraba en ese momento y el pasado seria enterrado, misma promesa que no cumplió. Al tomar el poder, el 13 de Octubre de 1809, este inmediatamente mando a encerrar a los que le habían quitado su cargo anteriormente, obligando así a algunas personas a esconderse.
Así que un 02 de Agosto de 1810, un año de haber encerrado a una cantidad de patriotas mas no a todos, un puñado de patriotas quiteños se dirige al calabozo, aprovechando la hora de almuerzo de los guardias, con la intención de sacar a sus aliados, intención que claro no pudo verse realizada pues en el intento ellos también fueron atrapados y por consiguiente asesinados.
Sucedió de la siguiente manera:
Sucedió de la siguiente manera:
Armados de puñales y coraje vencieron la guardia del Real de Lima y penetraron resueltos al interior del cuartel. Sembraron el pánico entre los soldados dispersos en los corredores y el patio de la planta baja y se dirigieron a cumplir su principal objetivo: liberar a los próceres”
Momentos después los soldados reaccionaron, y disparando un cañón barrieron con casi todos los atacantes.
Quiroga se puso en pie tratando de proteger a sus hijitas, mientras que rogando por la vida de su amo, la fiel negra se postraba de rodillas ante los soldados que acababan de entrar en el calabozo. Un brutal sablazo cayó sobre la cabeza de la infeliz negra que murió desangrándose en el piso. Las dos pequeñas se interpusieron entonces entre los soldados y su padre, pero uno de ellos, de un empellón las tiró a un lado y avanzó sobre Quiroga con el sable en alto ordenándole a voz en cuello: Grita ¡Vivan los limeños…!, a lo que Quiroga, erguido como un roble le respondió: “Viva la religión… Viva la fe católica…”, asegurándose de esta manera la absolución de los mártires. Cayó entonces sobre su cabeza el arma homicida y, tambaleándose, ensangrentado, alcanzó a dar algunos pasos hacia la puerta pidiendo “Confesión… Confesión…”.
“Los que fueron despedazados con hachas, sables y balas, fueron los Ministros de Estado mencionados, el senador Juan Pablo Arenas, el presbítero Riofrío, el Crnel. D. Juan Salinas, los tenientes coroneles Nicolás Aguilera, Antonio Peña y Francisco Javier Ascázubi, el capitán José Vinueza, el joven teniente Juan Larrea y Guerrero, el Gobernador de Canelos, D. Mariano Villalobos, el escribano D. Antonio Olea, D. Vicente Melo y otros, cuyos nombres no menciona la historia. Veintiocho perecieron de esta manera horripilante” (R. Andrade.- ídem p. 229).
Aquello fue una carnicería horrible hecha a hombres indefensos, encadenados todavía muchos de ellos. Muy pocos se salvaron.
Mientras tanto, los otros comprometidos, acobardados al momento de actuar “Quedan estáticos a la vista del peligro, y dejan a sus compañeros sacrificados en medio de quinientos enemigos…”
“Consumada la masacre del cuartel, sedientos de venganza y sangre, los soldados salieron a las calles. El pueblo desarmado les enfrentó con coraje. Las casas y los almacenes fueron saqueados, rotos los muebles, espejos, lámparas, cristales y relojes. Los soldados se repartían el dinero robado, tomando como medida la copa de un sombrero. Mataron menos por robar más”
Al caer la tarde, las víctimas de la cobardía sobrepasaban las 300, y sólo gracias a la valerosa intervención del obispo José Cuero y Caicedo -quien se presentó valerosamente frente a las autoridades- se pudo detener la masacre y el vandalismo.
Realmente este fue un hecho muy lamentable...


Aunque fue uno de los peores eventos que lograron existir considero que fue mejor luchar y sacrificarse por no seguir siendo tratados de esa manera muy cruel.
ResponderBorrary pienso que que este tema es claro y pude entenderlo muy rápidamente
Byron García Chóez
245075647-9